El Derecho al Patrimonio


El Derecho al Patrimonio

En el marco del mes del patrimonio la Coordinadora de la Red REUSE, publica opinión en Diario El Sur, Concepción, Chile.

Hace unos 40 años atrás Pilpilco era una ciudad; un lugar donde la gente se levantaba en la mañana y tenía sus quehaceres diarios definidos: los hombres iban a la mina, los niños al colegio y las mujeres se ocupaban de la casa. Las horas del día discurrían definidas por ‘la perra’ sirena y se vivía, duramente, en un universo común. Hoy en día, ahí donde estaba Pilpilco hay un área forestal. El que busque  Pilpilco sólo encontrará caminos madereros que se internan en el bosque.  Pilpilco  como realidad concreta: sus casas, su escuela, el teatro, el casino, las instalaciones mineras; todo se ha desvanecido bajo el manto forestal. Y sin embargo los  ‘Pilpilcanos’  siguen más vivos que nunca. Aunque vivan hoy dispersos en otras ciudades, se reúnen física o virtualmente en las redes sociales; crean grupos en  Facebook  y videos en youtube; plataformas en las cuales las antiguas fotografías recuperan digitalmente las formas desvanecidas.

Así como los Pilpilcanos, nuestra región está llena de personas que hoy celebran su historia. ¿Es esto nostálgico? Por supuesto que sí. ¿Qué es la nostalgia sino la consecuencia natural de extrañar y recordar lugares y personas significativas? El tema es que también, es mucho más que nostalgia. Es la capacidad movilizadora que desde hace algún tiempo viene impulsando a la ciudadanía a organizarse, en diversas agrupaciones que celebran una historia común; que se esfuerzan por mantener y transmitir a sus descendientes. Me viene a la memoria la figura de Ana María Peña, una Lotina autodicacta que, iniciándose como guía patrimonial, ha ganado ya diversos fondos concursables para poner en valor el patrimonio de su ciudad; la Mesa Patrimonial de Lota, el Grupo de Guías Patrimoniales de Puchoco, los impulsores del grupo de niños ‘Patrimonitos’ en Penco, los impulsores del museo minero en Curanilahue, y tantos grupos más.

Todas estas acciones demuestran sin duda un avance hacia una mayor conciencia ciudadana, sobre la importancia central del patrimonio; ya no sólo desde una mirada orientada hacia el pasado, sino como un recurso: afectivo, de cohesión, un capital social; desde el cual las comunidades proyectan futuras opciones de desarrollo. Una ciudadanía que hoy demanda una política pública sobre el patrimonio, y que lo concibe como un derecho.

Claramente el patrimonio hoy ya poco tiene que ver con el antiguo concepto de ‘monumento’ vinculado a las elites. Y en cambio, tiene cada vez más que ver con la calle, con la gente y su cotidianeidad, así como con su convicción más profunda del lugar desde el cual se proyectan como individuos y agentes sociales.

El gobierno y sus instrumentos de política pública, no pueden quedarse atrás. Es evidente que la falta de un marco legislativo e institucional coherente e integral del patrimonio en Chile, ha sido uno de nuestros ‘talones de Aquiles’. Ha sido la causa de nuestra incapacidad – como sociedad – para proteger y poner en valor nuestro patrimonio; esta carencia ha permitido el progresivo deterioro y pérdida de importantes edificios, barrios, costumbres; y – en algunos casos – el olvido. En este mes del patrimonio y a las puertas de una nueva institucionalidad no podemos perder la oportunidad de construir – junto con estas fuerzas ciudadanas – un marco nuevo. Uno que se sacuda de una vez el viejo paradigma de estado como el ente que se limita a impedir cualquier cambio. Reemplazándolo por otro que se enfoque a repensar los instrumentos que fortalezcan la sinergia entre estado y ciudadanía, para el resguardo, disfrute y celebración del patrimonio.

Dra. M.Isabel López M., agradecimientos al Grupo de Patrimonio, DGI/UBB GI 151701/VC; y a Stefania Bello, hija de Pilpilcano.

Link: www.elsur.cl/impresa/2015/06/07/full/cuerpo-reportajes/2